Estonia es un país que hemos visitado en varias ocasiones, no porque nos guste especialmente, sino por temas de trabajo. La primera vez que viajamos allí fue en Diciembre de 2006 a la parte de Ida-Viru en el Noreste del país. Lo único que recordamos de ese primer viaje es el frío que hacía (llegamos a alcanzar los -23º) y la gente muy poco sociable, fría, como el tiempo….sería por eso… En esa ocasión no pudimos sacar ni un minuto para hacer un poco de turismo, pero un mes después, en Enero de 2007, volvimos a terminar el trabajo y entonces si que pudimos dedicar un poquito de tiempo a descubrir la capital de Estonia, Tallin. Los vuelos a Estonia no son excesivamente caros, aunque tampoco son los mas baratos de Europa, por unos 250 euros se puede volar desde Madrid a Tallín, aunque siempre puede pillarse alguna oferta…nosotros hicimos la reserva de los vuelos en www.terminala.com, normalmente los vuelos van con alguna escala… Estonia es un país en el que es fácil moverse en coche, nosotros alquilamos uno ya que teníamos que desplazarnos a varias zonas del país, en cuanto a transporte público poco podemos deciros ya que no lo utilizamos…de todos modos Tallin es una ciudad pequeña y nosotros recomendamos recorrerla a pie. Cuando llegamos a Tallin todavía quedaban los adornos de Navidad y la ciudad estaba muy bonita. Tallin conserva un estilo medieval que la hace una ciudad diferente y especial. Empezamos a descubrir la ciudad cuando ya era de noche, aunque no era muy tarde…serian sobre las 17.00h mas o menos cuando dejamos las maletas en el hotel, un hotelillo típico medieval a dos pasos del casco antiguo de la ciudad, no podemos deciros nombre porque sinceramente no lo recordamos, pero bueno, no vais a tener problema ninguno en encontrar alojamiento en Tallin, para todo tipo de bolsillos y para todo tipo de viajeros… Lo primero que nos encontramos fue la plaza del Ayuntamiento, donde habían colocado un gran árbol de Navidad, había puestos con almendras garrapiñadas deliciosas…nos comentaron que en verano se puede subir hasta la torre del ayuntamiento y también que la plaza se pone a tope de terrazas e incluso se hacen conciertos y todo… Ahora pasada ya la Navidad, todavía quedaban restos del mercadillo que para estas fiestas ponen en esta plaza. En una de las esquinas de la Plaza del Ayuntamiento se encuentra una de las farmacias mas antiguas, dicen que data del año 1422 y mantiene su estado original, merece la pena verla ya que conserva los típicos botes donde se ponían las medicinas antiguamente y la decoración es una auténtica pasada… Mientras vas paseando por las calles de Tallín te vas dando cuenta de que lo realmente bonito es lo que ofrecen sus calles, sus casas, los tejados, las ventanas, las puertas, las baldosas de piedra…te hace sentir como en un cuento… Después de hacernos unas cuantas fotos por la puerta de la farmacia seguimos paseando intentando descubrir nuevos rincones…mientras vas caminando encuentras infinidad de tiendas y puestecillos que ofrecen productos escandinavos y rusos aunque los precios son bastante elevados… Subimos por unas callejuelas con arcos preciosas, una de ellas es la llamada pierna larga y otra pierna corta…curioso… Vimos una especie de cúpula de alguna iglesia que nos pareció curiosa y nos dirigimos hacia ella encontrándonos, para nuestra sorpresa, la llamada Catedral de Alexander Nevski, una preciosa catedral ortodoxa que está en lo alto de la colina de Toompea, no pudimos entrar, pero solamente verla por fuera merece la pena, es una auténtica maravilla… Desde esta parte alta en la que estábamos vimos otras torres de varias Iglesias que llamaban bastante la atención, así es que decidimos volver a la parte baja para ver que mas encontrabamos entre estas bonitas calles…. Entre paseo y paseo se nos abrio el apetito, vimos una especie de cervecería enorme en la que había mogollon de gente esperando en la puerta para entrar, hicimos un poquito de cola y nos metimos, acertamos con el sitio la verdad, era una autentica cervecería típica de la zona, con las chicas y chicos ataviados con típicas vestimentas que bailaban y paseaban las bandejas llenas de jarras gigantes de cerveza por todo el local. Nos pedimos dos pedazos de tanques de cerveza fría que estaba buenísima y nos pusimos las botas a comer…pasamos un rato muy agradable… Cuando salimos, aunque estábamos bastante cansados, nos pusimos a caminar un ratito mas, calle arriba, calle abajo, puentecillos, escaleras medievales…puedes pasarte horas y horas recorriendo la ciudad…pasamos a una de las tantas tiendas de souvenir que encontramos y compramos unos gorros-bufanda típicos de allí, no los hemos vuelto a ver en ningún otro destino a los que hemos viajado…es un regalo ideal si queréis comprar algo único o si queréis llevar algún recuerdo original a vuestros familiares o amigos. Nos encontramos, en nuestro paseo, con la Catedral de Santa María La Virgen, iglesia luterana, una de las tres iglesias medievales que siguen en activo hoy en día. Después visitamos, también por fuera, porque ya no eran horas de que estuviera nada abierto y menos allí en Estonia, la Iglesia de Holy Ghost que conserva su forma original medieval, menos el campanario ya que sufrió un incendio….desde allí nos fuimos para el hotel ya que el cansancio podía con nosotros. Al día siguiente por la tarde teníamos el vuelo de vuelta a España, así es que nos levantamos temprano, desayunamos en el hotel, dejamos las maletas en el coche y nos fuimos a aprovechar la mañana para ver mas cosas interesantes de la ciudad, sobre todo, la parte de las tapias y las torres defensivas de la ciudad, que se conservan en muy buen estado. Hay varias torres medievales conectadas por un muro en una de las partes de la ciudad, por otra parte se conservan las puertas de entrada a la ciudad y también pudimos ver otras torres, como la Torre Margarita la Gorda, una torre defensiva que se llama así por su gran diámetro, ésta y alguna otra torre alberga museos dentro. También nos encontramos con un edificio un tanto llamativo de color rosa que luego nos enteramos que era el Parlamento… Mientras paseábamos por la parte alta, a lo lejos, vimos la Iglesia de San Olav, que fue la iglesia mas alta en la época medieval hasta que se quemó y fue reconstruida pero con una altura menor, que es la que tiene en la actualidad. Entramos a alguna que otra tiendecilla y compramos unas casitas preciosas típicas de Tallín para poner velas dentro, la verdad es que en cuestión de souvenirs y también de ropa de abrigo (guantes, bufandas, gorros…) vais a tener para elegir porque hay mogollón de tiendas y con lo bonito que es todo, es difícil resistirse… Después de hacer las últimas compras nos dirigimos al coche y nos fuimos para el aeropuerto donde comimos algo ligero y esperamos nuestro vuelo, que llegó puntual… La verdad es que la visita a Tallín fue un poco relámpago, pero mereció la pena ya que nos dio tiempo a descubrir la belleza y el encanto de esta ciudad tan especial…
TALLIN